La lengua es un fenómeno vivo y en constante cambio, cada lengua o idioma tiene variantes dialectales, pues cada uno de los usuarios de la lengua tenemos una forma distinta de usar la lengua, es decir un idiolecto particular, influido por el lugar donde vivimos, nuestra educación, trabajo, edad, genero, e incluso los lugares donde hemos vivido.
JERGA Y ARGOT
Jerga es el nombre que recibe una variedad lingüística del habla (diferente de la lengua estándar) y a veces incomprensible para los hablantes de ésta, usada con frecuencia por distintos grupos sociales con intenciones de ocultar el verdadero significado de sus palabras, a su conveniencia y necesidad.
Argot (galicismo para jerga, en español) es el lenguaje específico utilizado por un grupo de personas que comparten unas características comunes por su categoría social, profesión, procedencia, o aficiones.
Los argots se producen continuamente para nombrar aquello que carece de una traducción literal en la lengua normada, vigente en un determinado momento. La mayoría de estos argots acaban siendo aceptados como vocabulario propio de ese idioma o del grupo social.
Los argots son un importante factor de cambio y renovación lingüística. En el pasado se asociaban a la expresión vulgar, poco culta. Desde el siglo XX las jergas y similares son objeto de estudio por los especialistas.
Variación diatópica (espacial). El dominio español de España puede dividirse en dos grandes zonas: la septentrional y la meridional. La diferencia básica entre ambos dominios reside en la diferente pronunciación de la /s/ al final de sílaba. Mientras que en la mitad norte ese sonido se pronuncia, en la mitad sur se convierte en una /h/ aspirada que, en ocasiones, se pierde al final de palabra. Por otro lado, superpuestas con las formas propiamente castellanas, en cada una de esas dos zonas se distinguen diferentes variantes romances regionales como el leonés, el aragonés, el andaluz o el canario, que dependiendo del contexto presentan mayor o menor influencia sobre la lengua estándar.
Variedades diacrónicas. Este tipo de variación está relacionado con el cambio lingüístico, cuando se comparan textos en una misma lengua escritos en diferentes épocas se aprecian diferencias sistemáticas en la gramática, el léxico y a veces en la ortografía (frecuentemente como reflejo de cambios fonéticos). Estas diferencias son claramente crecientes a medida que se comparan textos más separados en el tiempo. A cada uno de los estadios más o menos homogéneos circunscritos a una cierta época se les denomina variedad diacrónica. Por ejemplo para el idioma español puede distinguirse el español moderno (que a su vez presenta diversidad geográfica y social), el español medio y el español antiguo.
Variedades sociales o diastráticas. Este tipo de variaciones comprenden todos los cambios del lenguaje producidos por el ambiente en que se desenvuelve el hablante. Dentro de este ámbito, interesa sobre todo el estudio de los sociolectos, los cuales se deben a factores como
la clase social, la educación, la profesión, la edad, la procedencia étnica, etc. En ciertos países donde existe una jerarquía social muy clara, el sociolecto de la persona es lo que define a qué clase social pertenece. Ello supone, por supuesto, una barrera para la integración social.
MODISMOS
Modismo, en su noción etimológica, proviene de la palabra Moda. Un modismo es un hábito, un lugar común, una costumbre lingüística que tiene la función de ahorrar energía (hablando), se encuentran presentes en todas las lenguas y en el habla de todas las personas.
Se define como una Expresión fija, privativa de una lengua, cuyo significado no se deduce de las palabras que la forman; p. ej., a troche y moche, o como un idiotismo.

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